Headxploitation

El caso de Nico R.

Reproducimos parte de una conversación con un buen amigo e infatigable compañero de desventuras laborales y aventuras tabernarias, Javier Vaquero, gran animador, mejor personaje, al interpelarle sobre el cómo y el dónde había aprendido animación:

J.V: -Pues en casa, de pequeño, con mi Cinexín…

Oliver: -¿Ein?

J.V: -Sí… Me ponía con las cintas de Popeye, Peter Pan, Mickey, etc. a darle a la manivela muy despacio, fotograma a fotograma, hacia delante y hacia atrás, y así iba viendo todos los intermedios, todos los “truquis”, todos los dibujos… No he estudiado nada más, el Cinexín fue mi escuela de animación.

Quien hoy nos ocupa, Nico R., emprendió con similar actitud doméstica su particular investigación a los doce años de edad, sustituyendo las mudas cintas de Disney y el proyector de juguete por cintas de anime –aquel estilo que a toda una generación de niños nos reveló un mundo de sexo, violencia estetificada y cyberpunk- y un aparato de vídeo VHS.

Con la fascinación traumática de haber visionado previamente la película Scanners (David Cronenberg, 1981), Nico ocupaba sus tardes pasando con el mando a distancia, fotograma a fotograma, la cinta Akira (Katsuhiro Otomo, 1988), prestando especial atención a las escenas particularmente violentas, como  aquella en la que el grupo de motoristas encabezado por Kaneda se enfrenta a The Clowns, el grupo rival.

El resultado de su pesquisa lo plasmó en una serie de flipbooks, (aquella forma de animación basada en la persistencia retiniana para crear la ilusión de movimiento a través de una serie de dibujos realizados en las diferentes páginas de una libreta, que se nos revelan animados al sujetarlo con una mano y pasar las páginas con el pulgar de la otra a cierta velocidad), a cuyas escenas sumó un plus de hemoglobina, vía rotulador Carioca.

Desde Infancia en Escabeche hemos recopilado esas peregrinas animaciones de culto, cuyo género hemos bautizado orgullosamente como Headxploitation. Os las presentamos en edición de lujo para coleccionistas, montadas en vídeo para una cómoda visualización y con unas motorizadas guitarras noise como BSO, grabadas por el mismo Nico Roig unos años más tarde, cuando empezó a dejar a un lado la animación para centrarse en su carrera musical, hoy reconocida transnacionalmente, sin abandonar, eso sí, esa naturaleza perturbadora y mórbida con la que nos sigue reventando la cabeza.

He aquí los referentes cinematográficos:

Akira

Scanners

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